gustavo-macam

gustavo-macam 03 de Diciembre de 2017

Lucía

A Lucía le gustaban los finales, buenos o malos. No sé si hay finales buenos. Eran  más llevaderos en las noches de cine o teatro que compartíamos.

Después de un tiempo llegamos a un pacto, todavía recuerdo ese día. Nos juramos no hablar de finales mientras el amor siguiera agazapado en algún rincón de la casa. Nos dimos la mano, y aún llevo grabada esa mirada en el alma.

Recuerdo las tardes que solía encontrarla en la terraza del edificio, con su mirada fija, contemplando el horizonte, como esperando una llegada, una aparición que vendría por ella.

Hoy creo que había un mensaje en esa costumbre, y Lucía, aprendió a vivir entre señales.

Nada evita el sufrimiento, pero con un paso previo, tomas un poco más de aire antes de hundirte.

Lucía perdió peso,  pero nunca su sonrisa.

En el medio del desdén que le jugaba la vida, se guardo un espacio para las precauciones.

Llevo marcados sus dedos en la palma de la mano, por los desfiles al borde de la cama.

El deseo vivo en un cuerpo moribundo.

Lucía se fue, aunque debiera usar comillas.

Hoy, después de un invierno, abro su armario.

El orden de las fotos, las cartas, y hasta los envoltorios de los chocolates que solía regalarle.

Tantos detalles, tanto orden , tanto esmero, cuanto hay que guardar para evitar el olvido.

Me voy del cuarto, no me animo a cerrar la puerta.

Otra vez ese juramento y el amor agazapado…en un recuerdo.

¡COMENZÁ A ESCRIBIR AHORA!

Todos pueden formar parte de Verum. Creá tu cuenta y comenzá a compartir tus opiniones.

Comenzar
ARTÍCULOS RELACIONADOS
COMENTAR
  • No hay comentarios aún...