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gustavo-macam 01 de Diciembre de 2017

"Cliché"

Comienza diciembre. Un mes festivo, colmados de deseos, al menos, de la boca para afuera. Todos pregonamos un mundo mejor y nos calzamos el uniforme de la resonada esperanza.

Cuánto hay de verdadero?

Qué movimiento interno estamos dispuestos a hacer?

Cuando vamos a sumar al otro a escena?

Cuánto me voy a correr de mi mismo?

La atmosfera se llena de “Buen año. Che !!”, “Cariño a los tuyos”, “Mucha felicidad y salud”…

Cuanto de todo eso habita en lo cotidiano en nosotros los trescientos sesenta y cinco días del año?

Los buenos y sensatos deseos no esperan doce meses, brotan, están ahí, al alcance de la mano, para quien guste. No responden a ninguna fecha ni acontecimiento. Los buscamos o no.

Resulta entonces que nos sumamos a una “movida” de instantánea felicidad y de buena gente, que no estamos dispuestos a extender en el tiempo, y el primero de enero, con lo que quedó de nosotros, nos encontramos con lo puesto.

No niego de la validez de ciertos deseos, pero creo que no alcanza. Se nota en el andar cotidiano.

Hacer el movimiento, salir de una estructura en donde solo priorizamos nuestro lugar y no tenemos presente la necesidad que pueden tener otros, es otra cosa.

La realidad no pasa por nuestro ombligo. Se trata de construir una tendencia individual, social, que nos contemple a todos. También en lo privado, más allá de mí está mi hijo, mi mujer, mi amigo, mi compañero…El mundo actual no da para cortarse solo.

Igualmente vamos a levantar las copas, y nos vamos a abrazar con más de uno.

Y si esta vez lo pensamos un poquito más ?

Si realmente lo deseamos podemos habitar y extender los buenos deseos.

Empecemos por cada uno. Por nosotros. Por los otros.

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